Una prenda con un hueco pequeño no está rota. Está esperando cinco minutos de atención. La diferencia entre botarla y usarla tres años más es una aguja, un hilo, y saber dos puntos básicos.
Miliá nació en una mesa de comedor, con tela, tijeras, y un hijo recién nacido en el cuarto de al lado. Casi diez años después, seguimos haciendo cosas con las manos. Ropa para niños, hecha una a una. Y cada vez más, un lugar para las que quieren vivir un poco más despacio.